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La mas auténtica expresión flamenca de un músico excepcional. |
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De Camarón a Albéniz. De las soleares a los joropos. De los pasodobles a Tío Borrico. Del jazz al flamenco. La colección de música ‘Vientos flamencos’ en la que Jorge Pardo trabaja desde hace cuatro años ya tiene segunda entrega. El álbum, que acaba de ver la luz, ahonda en la música tradicional española desde la perspectiva flamenco-jazz que identifica al músico madrileño. Aunque también se extiende al otro lado del océano, ocupándose de estilos latinoamericanos como el joropo ‘Membrillo’ de Juan Romero y la guajira ‘Tintando el día’ de Héctor González. Ambos temas pertenecen a la carpeta ‘Qué grandes músicos’. |
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Las inmersiones de Jorge Pardo en el flamenco vienen marcadas con la etiqueta ‘Mis palos’. Y aquí son tres composiciones propias: las bulerías ‘Ya puedo empezar’, la rumba ‘Media ración’ y la soleá ‘Dos siglos’. Suya es también la pieza solista ‘Billones de años’, perteneciente a la carpeta ‘Pensamientos’. El contenido del disco se completa con la versión del pasodoble ‘En er mundo’ y con la de ‘Cádiz’ de Isaac Albéniz que Pardo registró para la película ‘Iberia’ de Carlos Saura junto a Carles Benavent y Tino di Geraldo, sus compañeros de trío. La segunda entrega de ‘Vientos flamencos’ es una grabación itinerante realizada en los distintos home studios de muchos de los músicos participantes. En total, se escucha casi a una treintena de instrumentistas, entre ellos, guitarristas como Josemi Carmona, Juan Diego, Paquete y Nono García, percusionistas como Rubem Dantas o Tino di Geraldo, el bajo de Benavent, voces como la de Antonio Carbonell, violinistas, pianistas y trompetistas, entre otros. |
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Aprender es el juego más excitante. A veces, la experiencia es un obstáculo. Y si hay alguien que jode es el ‘talibán’ de cualquier religión o disciplina o trabajo. Adoran el método y desprecian la esencia. Así, los ‘talibanes’ del arte, del flamenco, del jazz, se empeñan en autorizar o desautorizar, siempre a destiempo, diferentes corrientes artísticas o de pensamiento, escribiendo tesis o críticas donde, como todos y cada uno en su actividad, reflejan principalmente sus miserias. Todo está dentro del mismo ritmo y del mismo acorde La mayoría de los músicos de jazz hacían música por necesidad -económica, social, puramente artística-; entre sus inquietudes, aparte de las citadas, estaba seguro, la de difundir su arte, su existencia, denunciar sus problemas, los de sus familias, mostrar su cara al mundo, sus formas, su verdad, su manera de ver el mundo, la vida, colectiva e individualmente. Me enamoré de ello. La música, además de ser bella, tenía alma... El alma se esconde cuando las necesidades son más egoístas y mezquinas. Ser el nº1 es una tontería, bastaría con ser “uno” Lo que me molesta es el -ismo de las cosas. Así, me gusta el flamenco y no el flamenquismo, me gusta Picasso y no el picassismo… Para mantener el nivel de calidad, hay que mantener también el nivel de mediocridad… a eso se le llama “homogeneizar”… No se puede someter todo a homogeneización, las cosas son como son… como el pan sabe diferente del principio o del final, arriba y debajo, de dentro y de fuera. |
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